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Como los grandes, crónica del adiós de Jaime Penedo en El Trébol

  • Por Soy502
16 de marzo de 2019, 20:03

Son las 13:30 horas, faltan 90 minutos para que arranque el partido de Municipal ante Cobán Imperial y el estadio de El Trébol ya se empieza a teñir de rojo.

Hoy no es día de final, tampoco de Clásico. Hoy la afición roja llega por un solo motivo: Despedir como los grandes al guardameta panameño Jaime Manuel Penedo Cano.

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El canalero recién llegó al país el viernes, compartió con sus excompañeros en una agradable convivencia y recordó esos tiempos en los que inmortalizó su figura resguardando la portería escarlata.

El sábado es distinto, tiene sabor a un gran día. Falta una hora para el partido y el estadio ya luce sus mejores galas.

Mientras, en la sala de conferencias, Penedo habla con la prensa. Más tarde recibe un reconocimiento de la institución escarlata y se deja querer por esos pocos seguidores rojos afortunados de haber ganado el derecho a estar más cerca que el resto. 

Ahí abundan las "selfies", la gente pide autógrafos y firmas a los pósters. Del "Pana" se desprenden saludos, abrazos y muchas sonrisas. Se le ve cómodo, irradia alegría.

No es extraño ver al "Pana" sonreír y atender a los aficionados. Siempre fue así, sin importar la cancha o el resultado del partido.

Y llega el momento, son las 14:55 horas. Penedo ingresa a la cancha y los rojos enloquecen. Se escucha por primera vez el "¡No se va, no se va, Penedo no se va!", el canto al unísono de los rojos.

Jaime Penedo con la afición de Municipal en la general del estadio. (Foto: Rudy Martínez/Soy502)
Jaime Penedo con la afición de Municipal en la general del estadio. (Foto: Rudy Martínez/Soy502)

Jaime Manuel se saluda con los rojos de la época actual y se toma la fotografía oficial. Parece que el homenaje ha llegado a su fin, pero no es así.

Hace calor, el sol quema, pero no importa. Terminó el primer tiempo, los jugadores se van a descansar y de la nada aparece Penedo en las gradas. 

Los Rojos se le acercan, lo aplauden, y él solo se deja querer. Llega a la general, ahí en el rincón de la porra. Hace lo impensado. Grita y salta junto a los de la porra. Penedo se va como lo que es: un grande del fútbol.

Jaime ganó cuatro títulos con los escarlatas y vivió momentos inolvidables vestido de rojo.

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