Tras la muerte del Duque de Edimburgo, su hijo, el príncipe Carlos, queda como el patriarca de la Familia Real.
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La declaración del príncipe de Gales, horas después de la muerte de su padre, se interpretó como la expresión simbólica de que Carlos pasaba a ser ahora el responsable de guiar y aconsejar a la reina Isabel II.
Prácticamente, será la figura masculina de mayor rango, pero siempre bajo la sombra de la reina.
Sigue en el trono
Isabel II cumplirá 95 años el próximo 21 de abril, cuatro días después del funeral oficial de su esposo, el duque de Edimburgo.
Atrás han quedado ya las especulaciones que en los últimos años apuntaban a que aprovecharía este momento para abdicar y dar paso a su hijo Carlos.
La reina seguirá en el trono y continuará recibiendo el maletín de piel roja con los asuntos de Estado, presidirá la apertura de las nuevas sesiones del Parlamento y despachará cada semana con el primer ministro.
Los viajes internacionales o los actos conmemorativos de relevancia, como el recuerdo a los caídos en las dos Guerras Mundiales, se reparten entre Carlos de Inglaterra y su hijo, el príncipe Guillermo.
Ante los ojos de los británicos, la reina sigue siendo la “presidenta” de la Casa Real, a la que se denomina normalmente, y en sentido negativo, The Firm (la empresa), por lo que Carlos vendría a ser ahora el consejero delegado o director ejecutivo.
Listo para ejercer
Por ahora, el fallecimiento de Felipe de Edimburgo ha sido solo la señal de que una nueva era está a punto de llegar, y que Carlos ha comenzado a adoptar el papel que, tarde o temprano, le tocará asumir en un futuro.