El tejido en telar de cintura continúa vigente en comunidades mayas como parte de su herencia cultural, económica y educativa, preservando técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación y reflejadas en la indumentaria tradicional.
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El tejido de cintura es una práctica ancestral del pueblo maya que sigue vigente pese al paso del tiempo y la influencia de otras culturas y de la tecnología moderna. Este conocimiento milenario forma parte de los valores culturales, educativos y económicos heredados de generación en generación en diversas comunidades.
Hablar del tejido del telar de cintura es referirse a una de las mayores riquezas de la cultura maya, no solo como expresión artística, sino también como tecnología y ciencia. Dentro de sus quehaceres cotidianos, los pueblos mayas desarrollaron espacios para la creatividad, combinando colores con significados culturales y creando técnicas de tejido que reflejan un conocimiento profundo del entorno y de los materiales.

Con esta técnica se elaboraban telas en lienzos mediante métodos manuales, usando instrumentos como palitos, cañas y paletas o espadas, que permiten confeccionar telas de distintos tamaños y estilos. Estas se destinan principalmente a la indumentaria femenina, como güipiles, fajas, perrajes, mangas de güipil, servilletas y bufandas, aunque también se aplican en prendas masculinas, como pantalones y camisas tradicionales.
Según María Rosario Vásquez Julajuj, maestra bilingüe intercultural e investigadora de esta práctica ancestral en Sololá, el telar de cintura, también llamado telar de palitos, constituye una tecnología propia del pueblo maya por su estructura y los procesos que implica.

Diversos antropólogos, historiadores e instituciones han estudiado este instrumento de trabajo, tradicionalmente asociado a las mujeres. Escritos precolombinos ya destacaban este arte. Antonio Otzoy, promotor cultural, indica que, aunque la técnica del telar de pie pudo llegar con los españoles, el telar de cintura es de origen precolombino.
"El tejido era considerado una tarea sagrada para la mujer maya, y los tejidos antiguos se caracterizaban por su calidad excepcional. La tradición continúa hoy: las niñas acuden a las tejedoras más experimentadas para aprender el oficio, práctica que sigue vigente", indicó Vásquez Julajuj.

Pese a la influencia de la modernidad, muchas familias continúan elaborando textiles con técnicas tradicionales. Juana Chiyal, tejedora kaqchikel, añade que aún es común ver a niñas, jóvenes y mujeres adultas, incluso mayores de 60 años, dedicadas al tejido.
Algunos hombres también se identifican con este arte, conscientes de que el desarrollo de la ciencia y tecnología mayas es clave para el progreso social y sostenible de los pueblos originarios.

A detalle
El proceso de elaboración inicia con el desarrollo de las madejas de hilo y la tramada sobre los palillos según el tamaño de la tela. Luego se retira de la urdidora y se remoja en atol de masa, como marca el método ancestral.
Luego se levantan los palos, se colocan los trenzadores y la caña estiradora, y se define la cantidad de hilos para el sembrado de símbolos si se requieren. Este aprendizaje se basa en el principio de "aprender haciendo", pues la teoría solo cobra sentido bajo la guía de una tejedora experta.
El tejido sin diseño constituye la etapa inicial de aprendizaje, mientras que el tejido con símbolos representa el nivel maestro, aplicando diseños y colores que reflejan la cosmovisión, la filosofía, el arte y la espiritualidad maya.

Hoy, pocas escuelas enseñan formalmente el telar de cintura. En una escuela de Sololá, la maestra Vásquez Julajuj promueve esta práctica a través de materias como Expresión Artística. En muchas comunidades, la transmisión se mantiene en el ámbito familiar desde edades tempranas, como parte de la cultura y la economía local.
La indumentaria elaborada se comercializa principalmente en el mercado de la cabecera departamental, donde sigue siendo el vestuario cotidiano de la mayoría de mujeres y de un reducido grupo de hombres. Más allá de su valor artístico, esta confección genera ingresos y mantiene viva una actividad que refleja la historia, la creatividad y los valores del pueblo maya.

Instrumentos del telar
Los instrumentos del telar varían según el ancho de la tela. Generalmente miden alrededor de 65 centímetros y se elaboran con palos de tacisco, aunque actualmente también se emplean otras maderas, cañas y paletas.
- Sostenedor de tela (Ch'eken): Son palos gruesos y cilíndricos que sirven como base del telar. Uno se fija a un poste firme y otro se sujeta al mecapal en la cintura de la tejedora. Sobre ellos se enrolla la pita o cordel para facilitar el manejo de la tela. Se utiliza un sostenedor superior y dos inferiores para enrollar la tela a medida que avanza el tejido.
- Paleta o espada compresora (Kema'): Esta herramienta de madera sirve para comprimir y asegurar los hilos, garantizando la firmeza de la tela. Tiene forma de espada o paleta, con un lado delgado tipo filo.
- Trenzador de hilos (Choko'y): Es un palo delgado con hilo resistente enrollado en forma de anillos. Su función es intercambiar la posición de los hilos para alimentar la tela o formar figuras. En algunos tejidos se utilizan dos de ellos.
- Librador de hilo (Seqaj): Es el palo más grueso del telar y constituye una herramienta base, ya que libera los hilos y permite el funcionamiento del resto de los instrumentos.
- Sembrador (Kir): Es una espada delgada que se utiliza para levantar los hilos durante el sembrado y la elaboración de símbolos.

- Trama (Ruway ken): Este palo delgado funciona como cartucho, cargado con hilo del mismo color de la base, y que alimenta la tela de lado a lado.
- Caña estiradora (Aj): Este instrumento mantiene la anchura de la tela y evita que se encoja. Se coloca en la parte baja y se fija con espinas o clavos.
- Escogedoras: Son dos palitos delgados que, junto al librador de hilos, permiten la formación de los símbolos.
- Palo matriz: Es el último palo del telar. Su función es mantener en posición todos los instrumentos y preservar la estructura del tejido.




