Philip Wilson, CEO de Ecofiltro, cuenta cómo un invento del guatemalteco Fernando Mazariegos, revolucionó la manera de acceder al agua potable en el país, idea que ahora es tomada en todo el mundo.
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El empresario guatemalteco contó cómo la labor social de su madre y su hermana, con la inventiva del científico Fernando Mazariegos, se transformó en una empresa que lleva a Guatemala a rincones como Suiza, España y Francia.

¿Cómo surge el invento de Ecofiltro?
La madre de Philip Wilson es fundadora de una organización dedicada a llevar agua potable a comunidades rurales, junto a la hermana de él, una profesional de la nutrición, conocieron el invento de Mazariegos y participaron en un estudio con 1,200 familias, liderado por la Universidad Rafael Landívar, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos CDC or sus siglas en inglés y un profesor de Harvard, al notar la efectividad del barro para evitar enfermedades arrancó esta empresa guatemalteca.
"Hay dos héroes en el proyecto Ecofiltro: la primera fue mi mamá quien creó una fundación enfocada en acciones para llevar agua potable accesible en familias del área rural, haciendo campañas de cloración de agua", dijo.

"El problema fue la aceptación cultural, ¿a quién le gusta el agua clorada? así que mi hermana, que es nutricionista, empezó a buscar alternativas y vio el folleto de un filtro artesanal hecho en Guatemala".
"El otro héroe de esta historia es el científico guatemalteco Fernando Mazariegos: mi hermana accedió al estudio que venía del Instituto Centroamericano de Investigación y Tecnología Industrial (ICAITI), financiado por el BID y liderado por Mazariegos, él había descubierto una manera de purificar el agua utilizado materiales naturales".
"En ese momento mi hermana también hacía un estudio acerca de cómo limpiar el agua para consumo humano, los resultados demostraron que el uso del Ecofiltro reducía significativamente las infecciones intestinales causadas por bacterias como E. coli y aumentaba el consumo de agua porque esta se mantenía más fresca en el recipiente hecho de barro" dijo.
¿De qué está hecho el Ecofiltro?
El filtro utiliza barro de Rabinal, aserrín de pino blanco guatemalteco y plata coloidal, la ventaja del recipiente es que, además de liberar de bacterias, mantenía el agua fresca, a baja temperatura, "es una combinación única, que no funciona con el barro de otros lugares de Guatemala o del mundo", comentó.
Estudios recientes también han demostrado que el filtro también puede reducir microplásticos y algunos contaminantes químicos, manteniendo los minerales beneficiosos del agua.

Philip ingresó al emprendimiento en el momento en que decidió convertir el proyecto en una empresa social, con el propósito de llevar agua potable a más de un millón de familias guatemaltecas, ya que al inicio, el producto se distribuía a entre pocas personas.
Su estrategia consistió en vender Ecofiltros a familias en el área urbana, donde el producto se convirtió en un objeto de diseño y con las ganancias, comenzó a ofrecer filtros a precios muy bajos en comunidades rurales. Este modelo permitió que el proyecto fuera sostenible y ampliara su impacto.

"Como resultado bajó dramáticamente la incidencia de infecciones intestinales, una particularidad que surgió es que, si regalábamos los filtros, las personas no les ponían mucha atención, por ello nuestra estrategia fue ponerle un precio más accesible en las áreas rurales, esto permite que la empresa funcione sin apoyos externos, al financiarse por sí sola", aclaró.
Ecofiltro también impulsó iniciativas culturales, como colaboraciones con artistas guatemaltecos para crear ediciones especiales. Los fondos obtenidos han permitido donar más de 45 mil Ecofiltros a más de 1,100 escuelas rurales.
Ecofiltro cruza fronteras
Wilson contó que la empresa se expandió internacionalmente, comenzando en México, donde el producto obtuvo gran reconocimiento, siendo calificado como uno de los mejores filtros del país. "es curioso que puedes encontrarlo en la mayoría de Airbnb y cafés, lo mejor es que artesanos mexicanos adornan las piezas", explicó.
Actualmente se encuentra en 22 países, incluyendo Europa, donde ciudades como Barcelona y París han mostrado una alta demanda, debido al interés por reducir el consumo de botellas de plástico y para la eliminación de microplásticos en el agua.
"Fernando Mazariegos donó la fórmula al mundo para promover el bien común y queremos mantener eso, incluso llegan comitivas de distintos países a la fábrica, para aprender el método de realización, lo que sí no pueden hacer es usar el nombre 'Ecofiltro', ya que mantenemos estándares de calidad que nos han proporcionado certificaciones a nivel internacional como el ISO 9001", dijo.
Además de su impacto social, Ecofiltro también genera beneficios ambientales, según contó el guatemalteco, la empresa cuenta con una certificación especial en Suiza, al reducir las emisiones de carbono, ya que, al usarlo se reduce la necesidad de hervir el agua, disminuyendo el consumo de leña. Gracias a esto, la empresa participa en programas de créditos de carbono, cuyos ingresos han contribuido al crecimiento de la fábrica.

Philip también contó que la empresa se basa en una cultura organizacional centrada en el propósito, el empoderamiento de los colaboradores y el reparto de utilidades ya que, considera que "compartir el éxito con los trabajadores fomenta la innovación, fortalece el compromiso y demuestra que una empresa puede crecer mientras genera un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente".
"En una producción de 100 ecofiltros estábamos perdiendo dos en el proceso de secado, los colaboradores usaron el cartón que reciclamos para hacer moldes redondos y usarlos en este paso, esto redujo la pérdida de unidades, nadie les dijo qué hacer, ellos lo hicieron por cuenta propia", contó.
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