Para Sumpango el uno de noviembre se convierte en un día de fiesta y conmemoración a los difuntos con la elevación de barriletes gigantes.
Estos barriletes de caña y papeles de colores, son los encargadas de ahuyentar a los espíritus malignos y moverlos con el viento, para despejar el camino y encontrar las almas de aquellos seres que tanto se amaron en vida.
Cientos de personas viajan de la capital y de otras partes de Guatemala para observar las estructuras gigantes, y observan los concursos de vuelo y de diseño.