En julio de 1883 se concretó la compraventa de una porción de la hacienda Las Charcas al gobierno del general Justo Rufino Barrios, esto con el objetivo de impulsar el desarrollo urbano del sur de la capital.
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Colindante con arterías principales como la Aguilar Batres, Avenida Petapa, Anillo Periférico, bulevar Liberación y El Trébol, el barrio La Reformita resguarda una historia ligada al crecimiento urbano de la capital.
El sector se ha convertido en el hogar de numerosas familias y estudiantes universitarios, debido a su cercanía con la Universidad de San Carlos de Guatemala. Además, alberga diversos negocios populares e industriales y se distingue por su mercado, uno de los más antiguos y mejores surtidos en la capital.
Entre las iniciativas dictadas por el entonces mandatario figuraba la urbanización de sectores periféricos y la asignación de terrenos a personas que no contaban con un espacio propio para vivir.
En ese contexto, el 25 de julio de 1883, por un valor de 16 mil pesos, Barrios concretó la compra del terreno, propiedad del abogado Tadeo Piñol, lo que dio origen a La Reformita, uno de los barrios más tradicionales de la zona 12.

Las condiciones impuestas a los beneficiarios establecieron que debían cercar los terrenos asignados y construir una vivienda en plazo máximo de un año; de lo contrario, estos serían reasignados.
Una década después, durante el gobierno de Jose María Reina Barrios, se iniciaron los trabajos de infraestructura vial con la división del área en manzanas y el diseño de calles y avenidas, entre otras obras que consolidaron el desarrollo del sector.
Gracias a su ubicación estratégica, La Reformita facilita la conexión con puntos clave de la ciudad, lo que la convierte en un eje importante para el comercio y la vida urbana, sin perder su carácter de colonia tradicional con valor histórico.
Desde muy tempranas horas, el barrio registra una constante actividad de personas y vehículos, incluidos los tradicionales mototaxis, un medio de transporte popular en el lugar que facilita la movilidad de vecinos y visitantes.

Lugares emblemáticos
El barrio resguarda sitios y monumentos emblemáticos que marcan distintos hitos de la historia del país, como el Monumento a la Revolución, esculpido por el Rodolfo Galeotti Torres en honor a la gesta revolucionaria de 1944.
También destaca la Escuela Tipo Federación José Joaquín Palma, construida durante el gobierno de Juan José Arévalo, así como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que este año cumple 47 años de haber sido edificada, y el tradicional Mercado La Reformita.
Nombre simbólico
Por impulsar profundos cambios políticos, económicos y sociales durante su gobierno, el general Justo Rufino Barrios fue conocido como El Reformador.
Debido a que se trata de un proyecto promovido por Barrios y a las dificultades surgidas durante su edificación, se decidió denominar a la colonia La Reformita, un nombre que aludía de forma irónica, aunque no despectiva, al proceso de reformas impulsado durante este período.




