Descubre la mística leyenda detras del Palo Volador en Cubulco, Baja Verapaz. Conoce la revelación de Santiago Apóstol a los pobladores y el significado de esta danza durante las fiestas patronales de julio.
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Detrás de uno de los atractivos más emblemáticos de Cubulco, Baja Verapaz, existe una leyenda que ha pasado de generación en generación.
Se trata de la danza del Palo Volador, una impresionante tradición ancestral con siglos de historia que aún cobra vida durante las festividades en honor a Santiago Apóstol, celebradas durante julio.
Cada año, vecinos y visitantes levantan la mirada al cielo para impresionarse al observar a los voladores y micos descender desde lo alto del tronco, en una arriesgada ceremonia que forma parte de las tradiciones de este municipio.

Según relata el historiador Roderico René Morales García, la tradición oral refiere que entre 1750 y 1760 los principales del pueblo tuvieron un sueño o revelación en el que Santiago Apóstol les pidió instituir esta costumbre.
"El patrono les dijo que hicieran el Palo Volador y les dio las instrucciones de cómo fabricarlo. En la siguiente reunión discutieron el tema y así nació esta tradición", relata Morales.

El historiador se ha esforzado por resguardar la historia de su tierra para que las nuevas generaciones conozcan y valoren este importante legado.
Pero ¿por qué Santiago Apóstol habría pedido construir el Palo Volador? Morales García explica que en aquellos años Cubulco era un territorio muy frondoso, lleno de enormes árboles de los que colgaban bejucos y paja.

"El deseo de Dios era que los ángeles fueran parte de la celebración, contaban los principales. Era una zona muy frondosa y la vegetación impedía que los ángeles pudieran bajar al municipio para participar en la celebración patronal, porque al descender se lastimaban las alas. Por eso surgió la petición de construir el Palo Volador", comenta el historiador.
Morales García explicó que los micos, por medio de los bejucos, ayudaban a los ángeles a descender al poblado para formar parte de la celebración.

Este relato se representa año con año durante la celebración. Los primeros en descender son los voladores, quienes representan a los "ángeles" que, según la tradición, eran ayudados por los micos.
Mientras tanto, una pareja de micos permanece en la canasta, desde donde observa el descenso de los "ángeles" hacia la tierra, como lo cuenta el historiador.

Cuando los micos llegan a tierra, danzan junto a los ángeles voladores como parte de esta ancestral representación.
Al llegar a tierra, los micos se incorporan a la danza junto a los ángeles voladores, dando vida cada año a esta ancestral representación que mantiene vigente la leyenda del Palo Volador de Cubulco.



