• Seguridad

Tapachula, una bomba de tiempo: así es un "lugar seguro"

  • Por Fredy Hernández
16 de julio de 2019, 04:07
Los migrantes se han visto atrapados en Tapachula. Su intento por buscar refugio se ve cada vez más lejos por la sobrepoblación en albergues y la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

Los migrantes se han visto atrapados en Tapachula. Su intento por buscar refugio se ve cada vez más lejos por la sobrepoblación en albergues y la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

Varios meses han transcurrido desde que las caravanas de migrantes centroamericanos partieron desde Honduras rumbo a Estados Unidos, aunque nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos y mexicanos se han sumado a estas movilizaciones.

La oleada de migrantes puso en alerta a las autoridades estadounidenses que reclamaron a México y Guatemala emprender acciones para evitar que más indocumentados trataran de cruzar hacia Estados Unidos.

Soy502 emprendió un viaje a Ciudad Hidalgo y Tapachula para conocer de primera mano la situación que atraviesan actualmente los migrantes guatemaltecos y centroamericanos, muchos de ellos se han quedado varados en Tapachula debido a que buscan cumplir con los trámites legales para al menos contar con un documento que los ampare y quedarse en México.

Las historias de la migración

Yaneth Ponce y Esther Martínez son dos hondureñas que llegaron a pocos días que la Guardia Nacional se estableciera a las orillas del río Suchiate, paso clandestino de personas y mercadería entre México y Guatemala. La primera llegó acompañada de su esposo y dos hijos, mientras que la segunda fue en busca de sus tres hijos que había dejado en su país.

“Salimos de Honduras por varios problemas, principalmente la violencia y la falta de empleo en el país. Los niños no podían ir a la escuela por los paros y nosotros salimos en busca de mejorar nuestra situación”, cuenta Yaneth, quien llegó a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) en Tapachula para tratar de regular la situación humanitaria de su familia.

Los migrantes llegan desde muy temprano a las afueras del COMAR en busca de la Visa Humanitaria. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)
Los migrantes llegan desde muy temprano a las afueras del COMAR en busca de la Visa Humanitaria. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

Por su lado, Esther ya estuvo una vez en México, pero volvió a Honduras en busca de sus tres hijos, pues la situación en el país no le permitía estar tranquila.

“Trabajé hace seis meses en un comedor en Monterrey. Ahora estoy aquí tratando de buscar refugio para mis hijos. Quisiera llegar otra vez a esa ciudad pues hay muchas oportunidades, ya no me atrae tanto la idea de llegar hasta Estados Unidos porque la situación se ha puesto muy peligrosa para todas las personas que quieren llegar hasta allá”, relata.

El paso por Guatemala

El primer problema que afrontan los migrantes centroamericanos por su paso por Guatemala es el soborno que deben pagar a agentes en retenes para continuar su rumbo hacia México.

“Nosotros íbamos en taxi y nos detuvieron en dos retenes. En el primero tuvimos que pagar Q150 por cada niño. Luego escuché cuando el conductor hablaba con alguien y le indicaba que ‘ya iba a llegar’. Era un retén, ahí tuvimos que volver a pagar para que nos dejaran pasar”, recuerda Yaneth.

Según los migrantes, en los retenes han tenido que pagar a transportistas y agentes policiales para continuar su rumbo hacia México. (Foto: PNC)
Según los migrantes, en los retenes han tenido que pagar a transportistas y agentes policiales para continuar su rumbo hacia México. (Foto: PNC)

Lo mismo le ocurrió a Esther cuando iba junto con sus hijos en un bus de transporte público.

“Como ellos no traían pasaporte, me pidieron dinero. Pagué bastante para que nos dejaran pasar y llegar hasta la frontera. Los que no pagan, los bajan y los regresan para su país”, agrega.

Saturación

Mientras muchos esperan regular su situación migratoria o de refugio, las instalaciones del COMAR en Tapachula se han visto superpobladas de solicitudes de personas de distintas nacionalidades. Un trámite que dura unos 45 días en busca de refugio se ha prolongado por las excesivas solicitudes que llegan a diario. Solo hay 25 personas designadas para atender a cientos de migrantes que llegan desde la noche anterior para saber cómo van sus trámites.

Durante un recorrido de madrugada realizado por el equipo de investigación, hay quienes llegan desde las 4:00 de la mañana a las afueras de esta entidad, los más atrevidos llegan desde la noche anterior en busca de ser los primeros en ser atendidos a las 9:00 de la mañana.

La situación es incómoda ya que siempre existen personas que tratan de evitar las largas filas de hasta ocho cuadras para entrar a firmar antes de quienes se formaron por horas a la intemperie. Ya se ha vuelto habitual que existan roces al momento que se abren las puertas para que las personas puedan ingresar a la COMAR.

Varios de los entrevistados coinciden en que se ha vuelto lento el proceso para conseguir la visa humanitaria, el primer requisito para optar al refugio. Este trámite en lugares como Oaxaca, Campeche y Ciudad de México se tarda 15 días, mientras que en Tapachula puede durar varios meses, por lo que los interesados deben asistir constantemente para verificar el avance de su situación.

Las filas llegan a alcanzar hasta los 800 metros de espera, la cual empieza desde una noche anterior. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)
Las filas llegan a alcanzar hasta los 800 metros de espera, la cual empieza desde una noche anterior. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

“Nosotros creemos que nos hacen firmar un tipo de asistencia para tenernos controlados. También puede ser una estrategia para desesperarnos y que tomemos la decisión de regresar a nuestros países o seguir el rumbo hacia el norte de manera ilegal. Hay gente que lleva hasta 8 meses aquí esperando por una respuesta”, coinciden varios de los consultados.

Caribeños, africanos y mareros

Presionado por Estados Unidos, México tomó cartas en el asunto y envió a la Guardia Nacional, la cual recién se desplazó a la frontera entre ese país y Guatemala para evitar el paso de más indocumentados centroamericanos.

Sin embargo, poco se habla de que, además de los habitantes de la región, también transitan por Guatemala y Tapachula de otras nacionalidades. Por ejemplo, cientos de africanos, que no entienden el idioma, hacen más complejo el drama.

Además, del caribe provienen haitianos y cubanos. De estos últimos, por tratarse de un estatus migratorio diferente, sufren de más estafas y les pueden llegar a cobrar hasta 1 mil dólares por pasarlos de la frontera de Guatemala a México.

Por último, las personas que salieron huyendo de sus países por las amenazas de las maras (Honduras y El Salvador, sobre todo), están reviviendo sus pesadillas, ya que están varados en México sin recibir asilo político, pero las pandillas han llegado a buscarlos, para vengarse de haber huido.

A la compleja situación se le suma el incesante comercio entre Guatemala y México, el cual genera mucho movimiento y las autoridades no desean que se obstaculice.

Tapachula se ha vuelto una especie de ciudad multinacionalidades en las que centroamericanos se mezclan con caribeños, sudamericanos y africanos. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)
Tapachula se ha vuelto una especie de ciudad multinacionalidades en las que centroamericanos se mezclan con caribeños, sudamericanos y africanos. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

De esta nueva dinámica, el tráfico de personas ha cambiado sus formas. Los coyotes de la frontera norte han viajado al sur de México para ir al encuentro de estos migrantes. Pero se están buscando nuevas rutas, ya que el trayecto tradicional está fuertemente custodiado y es habitual que se hagan redadas y obliguen a los migrantes indocumentados a retornar.

Peligroso

Luis Villagrán, activista promigrantes, destaca que esta situación pone en peligro a muchos centroamericanos especialmente aquellos que llegan a México escapando de las maras.

“Lo que está pasando en la COMAR ya empezó a tener sus repercusiones. Las maras ya empezaron a llegar a Tapachula y han empezado a ubicar a sus víctimas. Algunas personas a las que les he prestado apoyo me han contado que ya los han ubicado estos grupos. Una familia acaba de recibir sus documentos de refugiados y de inmediato siguieron al norte pues acá ya no pueden seguir”, explica el activista.

Algunos migrantes se sienten preocupados pues las maras han empezado a llegar a Tapachula y han localizado a varios que han salido de sus países víctimas de las extorsiones y la violencia. (Foto: Jorge López/Nuestro Diario)
Algunos migrantes se sienten preocupados pues las maras han empezado a llegar a Tapachula y han localizado a varios que han salido de sus países víctimas de las extorsiones y la violencia. (Foto: Jorge López/Nuestro Diario)

Esta situación se podría presentar en Guatemala si el gobierno local accede ante Estados Unidos declararse “País Seguro como destino de solicitantes de asilo en Estados Unidos”, con la salvedad que no existe una institución como la COMAR que se encarga de facilitar este estatus a los migrantes.

Razones para pedir asilo

En el caso de don Eduardo García, de Nicaragua, la situación política de su país lo obligó a escapar junto con su familia hacia el norte en busca de asilo político ya que teme por su vida si regresa a casa.

“Nosotros participamos en las protestas contra el Gobierno, una dictadura que se vive en nuestro país que ya se pasó de violento en contra de su propia gente. muchos tuvimos que salir huyendo porque las autoridades ya nos tenían fichados. Nos acusan de terrorismo y otras barbaridades. La Constitución garantiza la libre emisión del pensamiento, pero allá hasta han cerrado los periódicos, los periodistas y defensores de los Derechos Humanos han tenido que salir huyendo”, relata García.

Él ya cumplió con todos los requisitos para obtener el asilo político en México y está en la espera que su esposa y sus dos hijos también obtengan el beneficio. Actualmente vive en Tapachula, donde ha empezado a trabajar como electricista y empezar de cero una nueva vida lejos de su hogar, al cual quisiera regresar sin sufrir represión y con oportunidades de desarrollo.

Emprendimiento

Mario Quintanilla es un hondureño que ha sido deportado en dos ocasiones de Estados Unidos, por lo que decidió quedarse en Tapachula luego de que su familia decidiera unirse a una de las caravanas que atravesó hacia México en busca de refugio. Él ya es un refugiado, pero sus familiares aún no, por lo que se unió a ellos para mantenerse unidos.

La familia hondureña se ha esmerado para tratar de salir adelante mientras se arregla su estatus en Tapachula. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)
La familia hondureña se ha esmerado para tratar de salir adelante mientras se arregla su estatus en Tapachula. (Foto: Fredy Hernández/Soy502)

“Hace pocos días tomamos la decisión con mi sobrina de empezar a vender café y desayunos. Venimos a las afueras del COMAR, porque acá hay mucho centroamericano que seguramente se siente un poco en casa con esta comida. La situación está complicada en Tapachula porque el dinero no alcanza, pero estamos luchando para salir adelante”, cuenta mientras prepara un café.

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