Ante la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán y el cierre parcial de rutas estratégicas como el Estrecho de Ormuz, las autoridades monetarias analizan los riesgos de una "inflación importada" que ya se refleja en las gasolineras locales.
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El precio del petróleo, que el pasado fin de semana superó la barrera de los US$100 por barril (WTI), llegando incluso a picos de US$122, ha puesto a Guatemala frente a un desafío de "inflación importada", tras los recientes conflictos en Medio Oriente.
El presidente del Banco de Guatemala (Banguat), Álvaro González Ricci, y el vicepresidente de la institución, Alfredo Blanco, junto al gerente económico Johny Gramajo, explicaron que la economía nacional enfrenta un choque externo cuyo impacto final dependerá de la intensidad del conflicto y su duración.
El cierre del estrecho de Ormuz
El punto crítico de esta crisis se encuentra en el estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde circula el 20% de la oferta mundial de petróleo y el 35% del que se comercializa por mar.
Según explicó Gramajo, el temor a ataques ha desviado buques hacia rutas más largas y costosas, como rodear el Cabo de Buena Esperanza en África.
Este aumento en los costos de transporte marítimo y la incertidumbre en el suministro son los principales riesgos del alza. Aunque Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos podrían desviar parte de su producción por el Mar Rojo, no lo están haciendo totalmente, lo que mantiene la presión sobre los precios.

¿Cuánto subirá la inflación?
A pesar de la volatilidad, las autoridades enviaron un mensaje de cautela. Alfredo Blanco destacó que la Bolsa de Nueva York estima que este es un fenómeno temporal. Los precios futuros sugieren una estabilización, por lo que se prevé que el barril baje a US$100 en abril y llegue a los US$76 en septiembre.
Blanco explicó que Guatemala parte de una posición favorable, ya que la inflación interanual a febrero se situó en un 1.55%, un nivel históricamente bajo que otorga cierto margen de maniobra. No obstante, advirtió que los modelos técnicos del Banguat ya han calculado los posibles escenarios de riesgo.
Según las estimaciones institucionales, un incremento de 20 dólares en el precio medio del barril de petróleo tiene la capacidad de impactar la inflación nacional en aproximadamente un 0.5%.
En un escenario más crítico, el funcionario señaló que si el precio del crudo logra estabilizarse por encima de los 102 dólares de forma prolongada, el impacto inflacionario para el país podría escalar hasta rozar el 1%.

El efecto en el bolsillo guatemalteco
El traslado de estos precios a las gasolineras locales es casi inmediato. González Ricci recordó que el costo del barril representa aproximadamente el 50% a 60% del precio final del galón de combustible; el resto se compone de impuestos, fletes, refinamiento y márgenes de ganancia.
Sin embargo, el Banguat advierte sobre los "efectos de segunda vuelta", donde el alza de combustibles encarece el transporte de mercancías, elevando el precio de la canasta básica, fertilizantes y otros productos esenciales.
Por ahora, Guatemala cuenta con una "resiliencia económica" gracias a que inició este periodo con una inflación muy baja, lo que otorga un margen de maniobra frente a otros países de la región, indico González Ricci.
Esta es la composición del precio del combustible en Guatemala:
- Gasolinas: 59% costo de importación; 41% impuestos, flete y márgenes.
- Diesel: 71% costo de importación; 29% otros gastos y márgenes.
Respecto a la importancia del estrecho de Ormuz, estos son los datos que se manejan:
- 20% de la oferta mundial de petróleo pasa por este punto.
- 35% de todo el petróleo comercializado por mar transita por allí.
- Ancho mínimo: 33 km; Ancho máximo: 60 km.





