No hubo avisos, el coloso no retumbó como suele hacerlo. Sin más, los vecinos del lugar vieron cómo una nube de polvo y ceniza los alcanzó y se echaron a correr. "Estaba tan caliente que mi hermana sentía que la piel del brazo se le despegaba", narró Silvia López, una de las sobrevivientes a la tragedia provocada por la fuerte erupción del volcán de Fuego.
Aunque vieron la erupción, no se veía amenazadora. Incluso, Silvia y su familia se sentaron a comer una sopa, cuando de repente observaron una humareda que los alcanzó en segundos.
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"Salí corriendo a buscar a mis hijos. Ellos están pequeños, uno tiene ocho años y el otro dos y medio. Los abracé y salí corriendo. El vapor estaba caliente, pero corrí con mis niños hacia el campo", detalló Silvia.
A pesar de que buscaba resguardar a sus hijos, la valiente madre se siente culpable, ya que le fue imposible salvar a su papá, un hombre de 77 años que a penas podía caminar.
"Mi hermana fue por él, pero no pudo salvarlo. Ahora ella se encuentra ingresada con quemaduras en el hospital San Juan de Dios", se lamentó.
Silvia y sus hijos se encuentran a salvo, pero llora a su padre desaparecido y pide a los socorristas encontrar sus restos mortales para darle sepultura.
"Yo no quería dejarlo. Yo era la encargada de cuidarlo. Esto es algo que estaremos recordando toda la vida, es algo que jamás vamos a olvidar", manifestó.
* Con información de Roberto Caubilla, Soy502
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