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¿Pospones todo para mañana? Puedes tener conflicto de emociones

  • Por Soy502
07 de mayo de 2019, 14:05
La procrastinación también deriva de la palabra del griego antiguo akrasia (Foto: muyinteresante.com)

La procrastinación también deriva de la palabra del griego antiguo akrasia (Foto: muyinteresante.com)

Si alguna vez has dejado para último minuto una tarea importante y te la pasaste "procrastinando" tal vez creas que se trata de pereza, pero etimológicamente, “procrastinación” se deriva del verbo en latín procrastināre, postergar hasta mañana.

Sin embargo, es más que postergar voluntariamente. La procrastinación también deriva de la palabra del griego antiguo akrasia, hacer algo en contra de nuestro mejor juicio.

“Es hacerse daño a uno mismo”, dice Piers Steel, un profesor de Psicología Motivacional en la Universidad de Calgary y el autor de The Procrastination Equation: How to Stop Putting Things Off and Start Getting Stuff Done.

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Esa autoconciencia es una pieza clave para entender por qué procrastinar te hace sentir mal. Cuando procrastinas, no solo estás consciente de que evades la tarea en cuestión, sino también de que hacerlo es probablemente una mala idea. Y aun así, lo haces de todas maneras.

“Esta es la razón por la que decimos que la procrastinación es esencialmente irracional”, dijo Fuschia Sirois, una profesora de Psicología en la Universidad de Sheffield. “Las personas se enganchan en este círculo irracional de procrastinación crónica debido a una incapacidad para manejar estados de ánimo negativos en torno a una tarea”, explicó.

La procrastinación no es un defecto del carácter o una maldición misteriosa que ha caído en tu habilidad para administrar el tiempo, sino una manera de enfrentar las emociones desafiantes y estados de ánimo negativos generados por ciertas tareas: aburrimiento, ansiedad, inseguridad, frustración, resentimiento y más.

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La investigación de Hershfield ha mostrado que, a nivel neuronal, los seres humanos tienden a enfocarse en tareas a corto plazo y perciben al "yo del futuro" más como extraños que como parte de sí mismos.

Cuando procrastinas, hay partes de tu cerebro que realmente piensan que las tareas que estás suspendiendo —y los sentimientos negativos que las acompañan y que nos esperan del otro lado— son problema de alguien más.

Desafortunadamente, no puedes simplemente decirte a ti mismos que dejes de procrastinar. Y a pesar de la abundancia de los “trucos de productividad”, que se enfocan en cómo hacer más trabajo, estos no abordan de raíz la causa de la procrastinación.

*Con información de nytimes

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