Fecha: 14/07/2020

Causa ajena al COVID-19

  • Salud

Pérdida de olfato y gusto podría persistir al superar el Covid-19

  • Por Selene Mejía
02 de junio de 2020, 12:06
La pérdida del olfato y del gusto puede persistir después de recuperarse de Covid-19. (Foto: PxHere)

La pérdida del olfato y del gusto puede persistir después de recuperarse de Covid-19. (Foto: PxHere)

Uno de los signos de alerta del coronavirus es la pérdida repentina del olfato y del gusto, además de fiebre, tos seca y cansancio.

Recientemente los investigadores comenzaron a observar una tendencia inusual: la pérdida del olfato y el gusto podría persistir meses en pacientes recuperados por COVID-19.

 

 

Según un estudio de los Archivos Europeos de Otorrinolaringología, de 417 pacientes que sufrieron formas leves a moderadas de COVID-19 en Europa, el 88% y el 86% informaron disfunciones del gusto y el olfato, respectivamente.

La mayoría de los pacientes dijeron que no podían saborear ni oler, tras la desaparición de los otros síntomas.

Según los datos, una cuarta parte de las personas recuperaron su capacidad para saborear y oler dentro de las dos semanas posteriores a la disipación de otros síntomas, aunque se necesita más información para determinar cuánto tiempo durarán estos cuadros.

Matt Newey, joven de 23, de Centerville Utah, Estados Unidos, recuperado de coronavirus, contó a The Wall Street Journal que aún no puede sentir sabores u olores después de sufrir una forma leve de la enfermedad, además perdió 14 libras.

“Ya era un tipo bastante flaco”, reflexionó Newey, quien con 1,78 metros de altura, pesa 61 kilos.

 

 

“He pasado un día y medio sin comer nada”, agregó, “porque mi estómago ya no se comunica. Ha sido así por un tiempo ahora”. A veces, pasa hasta dos horas terminando una comida. Ciertos alimentos como las bananas le provocan náuseas, porque se ha vuelto “hipersensible a la textura”.

No poder oler también impide la capacidad de estar alerta al peligro.

Los trastornos del gusto y el olfato pueden ocurrir con la edad o como resultado de otras afecciones. La gripe puede adormecer temporalmente esos sentidos, mientras, las enfermedades respiratorias agudas pueden inhabilitarlos de por vida.

 

 

La doctora Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga (MN 81701), experta en olfato, alergista y expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA), dice que “el virus presenta capacidad y afinidad por el tejido neural. El neuroepitelio olfatorio se encuentra ubicado en la nariz. Está presente en los cornetes superiores, las fosas nasales y el techo de la nariz. Ocupa una superficie de aproximadamente 5 cm2 y está formado por tres tipos de células”.

Estos tres tipos de células son las neuronas o células olfatorias, también conocidas con el nombre de células bipolares -son las únicas neuronas que están fuera del cerebro-, las células de sostén y las células basales.

“Se estima que el ser humano tiene entre 10 y 20 millones de neuronas o células olfatorias. Estas células proyectan una dendrita a la superficie del neuroepitelio, y cada una tiene entre 8 y 20 cilios que se sumergen en la capa de moco. La capa de moco protege al epitelio olfatorio de temperaturas extremas, de contaminantes y de partículas irritantes. Es, además, el primer sitio de contacto de las partículas odoríferas con las células olfatorias”, precisó a Infobae Cuevas.

Según investigadores de la Universidad de East Anglia en Norwich, Inglaterra, los participantes informaron que la ansiedad, depresión, aislamiento y erosión de la autoestima, están ligadas a la pérdida de estos sentidos, pues perjudica sus relaciones sociales.

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