26/01/2021

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El mensaje de adolescente que demandó a sus papás para no casarse

  • Con información de CNN y El País
04 de diciembre de 2020, 07:12
Este es el mensaje de la joven guatemalteca que se negó a casarse cuando tenía 14 años. (Foto: captura de video)

Este es el mensaje de la joven guatemalteca que se negó a casarse cuando tenía 14 años. (Foto: captura de video)

Mayra Lineth Pop es una joven guatemalteca que se negó a un matrimonio forzoso cuando tenía 14 años.

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Esta es una práctica muy común en zonas rurales de Guatemala, como la aldea China Cadenas en el departamento de Izabal. Recientemente, la joven hace un llamado a las niñas que se enfrentan a lo mismo, para que sean valientes y pidan ayuda.

"Yo quiero decirles que pueden pedir ayuda. Hay una fundación, Fundaeco, que apoya a las niñas para salir adelante y luchar por sus sueños. Y que sean valientes", expresó Mayra, en una entrevista realizada por CNN.

Su historia

El diario El País publicó un reportaje contando la historia de Mayra. Sus padres no tenían dinero para la escuela y dar a su hija mayor en matrimonio para que empezara a formar su propia familia, era lo habitual en su comunidad.

“El 1 de noviembre, ya hace cuatro años, llegó un muchacho. Ni siquiera fue novio mío, habló con mi papá y mi papá aceptó, entonces empezó a preguntarme que si yo quería casarme y le dije que yo no quería nada, que yo solo quería estudiar. Mi papá me dijo: ‘No tenemos plata’ y ahí me quedé sin saber qué hacer. Intenté varias veces decir no, pero él no me entendió”, recuerda.

Pero ella no se resignó. Con la ayuda de una organización no gubernamental que tenía un programa de educación de niñas en su comunidad, llevó su caso ante la justicia.

El matrimonio infantil todavía no era ilegal en Guatemala en 2016, fue hasta finales de 2017 que se prohibió. Pero esas uniones no han acabado del todo, especialmente en aldeas indígenas.

“En el caso de Mayra, ya era la segunda vez que la habían ido a pedir y ella estaba sumamente preocupada porque creía que a la tercera vez que fueran por ella, sus papás la iban a entregar. Los integrantes de su familia, dando continuidad a su conocimiento ancestral, estaban decididos a entregarla”, explica Karen DuBois, directora del programa dedicado a las niñas de Fundaeco, el grupo que ayudó a la adolescente con su demanda.

Y aunque DuBois cree que es cada vez menos habitual, sospecha que la pandemia puede haber provocado un aumento en la entrega de niñas a hombres, pero no hay manera de verificarlo porque la crisis de salud ha reducido la presencia institucional en esas zonas remotas.

La organización Save the Children alertó en un comunicado reciente que la crisis por el Covid-19 podría aumentar los matrimonios infantiles forzados.

Cuando su caso llegó al juzgado

Según su cálculo, para finales de 2020 unos 12 millones de niñas en todo el mundo habrán sido obligadas a casarse, a menudo con hombres de edad avanzada, lo que tendrá una repercusión en el aumento de los embarazos de adolescentes y del abandono escolar.

A principios de 2017, el caso de Mayra llegó a un juzgado de primera instancia de la niñez, que determinó que no podían obligarla a casarse. El juez consideró que eso vulneraba sus derechos y le dio la custodia a su abuelo paterno.

Además, la sentencia obligaba a la adolescente a continuar con sus estudios y recibir terapia psicológica, y a sus padres a ir a una escuela de adultos.

“Yo estaba sorprendida porque no sabía que iban a hacer algo por mí. Mi papá se enojó un poco porque no le había hecho caso, pero solo por eso estoy aquí y sigo estudiando (...) Me sentía libre y me sentía muy feliz porque me salvé”, dice la joven desde Livingston, a donde se desplaza los fines de semana desde que comenzó la pandemia para conseguir Internet y ponerse al día con su carrera de Ingeniería Forestal.

El éxito en los estudios es un símbolo de su victoria y una muestra de que formarse era realmente lo que quería, pese a las críticas que sufrió en su comunidad cuando decidió salirse de la norma.

“Me dijeron bastantes cosas, que yo nunca iba a graduarme, que solo fui a buscar hombres y a buscar embarazarme y yo me puse a llorar, pero me dijo mi mamá: ‘No te preocupés por eso. Tú decidiste no casarte y estás libre de hacer las cosas como quieras’”, recuerda.

Ahora, su historia es un impulso para otras niñas que vieron cómo Mayra consiguió convertirse en la primera de su aldea en acabar la secundaria y llegar a la universidad.

*Con información de CNN y El País 

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