La tragedia del derrumbe en el El Cambray II, en Santa Catarina Pinula, donde impera la desolación y desesperanza, poco a poco va a mostrando sus dimensiones. Familias buscan a los desaparecidos y algunos ya lloran por la muerte. Mientras que otros tiene un pequeño alivio tras perderlo todo, porque al menos encuentran con vida a sus familiares.
Una mujer compartió su angustia al vivir, por horas, la incertidumbre de no saber nada de su hijo, vecino de la localidad.
El tiempo pasó más largo de lo normal esperando noticias, hasta que, gracias a una llamada telefónica, supo que estaba a salvo.
Para ella y muchos guatemaltecos, este suceso sobrepasa el dolor: "Familias enteras sufren viendo a sus familiares soterrados", agrega.
La testigo narró, además, que la gente bajó a ayudar, armada de palas, de madrugada, pero era imposible avanzar en la una penumbra, ya que la luz se había ido.
"Fue impresionante, nosotros escuchamos un estruendo y luego quedó todo mudo, la gente comenzó a gritar, hay amigas cuyas familias enteras desaparecieron", dijo.
La vecina espera ver a su hijo, en unas horas, cuando el acceso a la aldea sea permitido.
* Con información de Roberto Caubilla.