La exasistente de Roxana Baldetti, Judith del Rosario Ruiz, declaró ante el juez Miguel Ángel Gálvez, la forma de trabajar al lado de la exdiputado y exvicepresidenta.
Comenzó diciendo que su abogada, pagada por sus familiares, le recomendó no declarar, pero dijo que lo hacía “por su conciencia y su familia”.
“Empecé a trabajar en 2005 en el Congreso como asistente de diputados, ahí conocí a la señora Baldetti”, describió Ruiz, luego declaró que lo primero que le pidió la entonces diputada era organizar una cena en la residencia. Baldetti le habría dicho que era para saber cómo trabajaba. Después de eso empezó a encargarse de sus cosas personales.
Judith Ruiz dijo que tenía que encargarse de recoger las calificaciones de los hijos de Baldetti, Luis Pedro y Mario Paz Baldetti. Al hijo menor incluso lo llevaba a revisión de sus braquets.
Cuando fueron más grandes, a Luis Pedro y Mario los tuvo que inscribir en la universidad y buscarles parqueo, “algo que era difícil”, dijo Ruiz.
Relató la exasistente de Baldetti que también se encargaba de las necesidades de los hijos de Baldetti. “Me pedían comprar regalos para sus amigos, cotizaciones de boletos aéreos, hoteles, excursiones, si querían un disfrazar, tenía que buscarlo”.
Judith Ruiz incluso contó que el hijo mayor de Baldetti, Luis Pedro, le decía que la veía “como otra mamá, porque los asistía en las cosas que necesitaban”.
“Un día sábado me llamó doña Roxana, me pidió que le ayudara a cambiarse de residencia. Eso fue bastante cansado, llegue a Terra Vista, luego con Juan Pablo Pellecer (otro empleado del Congreso al servicio de Baldetti); empacamos, terminamos a las dos de la mañana del domingo y nos hizo regresar a las 10 de ese día y al día siguiente en la oficina”, contó Judith Ruiz.
La nueva casa se ubicaba en el residencial Los Eucaliptos.
En la nueva casa, dice Judith Ruiz, tenía que verificar que nunca falta agua en la cisterna. “Eso era un gran problema para mí, todos los días se arruinaba algo en esa casa y yo tenía que estar pendiente”.
Ruiz también dijo que tenía que estar pendiente de “la casa del Puerto, del mantenimiento de sus bicicletas, mulitas, cuando llegaban los fines de semana, teníamos que hacer el supermercado”, declaró.
Judith Ruiz confesó que Baldetti les pagó mil quetzales a ella, a Juan Pablo Pellecer (otro empleado del Congreso al servicio de Baldetti) y otras personas del Congreso por presentarles personas para que fueran representantes de las empresas.
La descripción del momento en que empezaron a reclutar es esta:
“Un día en el Congreso, nos solicitó (Baldetti) personas de confianza de nosotros para que le ayudaran en unas empresas, le pregunté: Disculpe, ¿es para algo malo? ¡No cómo va a creer!, fue la respuesta. Nos dijo que nos daría un pago de mil quetzales”.
Judith Ruiz confesó haber recibido mil quetzales al mes por haber prestado la documentación de su tío, quien figuró como representante de una empresa de Baldetti.
“La señora Blanca Aguilar, secretaria de Baldetti, le llevó unos documentos de su cuñada Verónica Aguilar. La misma Blanca Aguilar recibía los mil quetzales y se los daba a su cuñada”.
También describió que Sonia de Castro también llevó documentos de su hermana Jackelin Flores, ella también llevaba el dinero y documentos que la señora Baldetti, requería para firmar, dijo la exasistente de Baldetti,
Judith Ruiz dijo que aceptó hacer los trabajos personales de Baldetti, porque necesitaba el trabajo.
Aceptó conocer a Salvador Estuardo González, alias Eco, y Víctor Hugo Hernández, el contador de Juan Carlos Monzón.